Durante los últimos años, Vocdoni ha operado sus votaciones sobre Vochain, nuestra blockchain L1 diseñada específicamente para votar. Como cualquier blockchain, nos dio algo muy potente: todo es transparente, reproducible y verificable. Cualquiera puede auditar. Si algo se manipula, se puede detectar. El consenso lo alcanza una mayoría de nodos honestos, que mantienen la red en marcha.
Ese modelo funciona y ha impulsado elecciones reales. Pero si la meta final es la toma de decisiones autónoma (donde los resultados pueden desencadenar acciones de forma segura), «auditable» sigue sin ser lo mismo que «imposible de falsificar».
Porque las blockchains son, en el fondo, máquinas sociales con seguridad económica. Si el incentivo para hacer trampas crece lo suficiente, la teoría de juegos empieza a llamar a la puerta.
Así que nos preguntamos: ¿y si el escrutinio no fuera algo que confías a la red, sino algo que la red está criptográficamente obligada a hacer bien?
Ese es el salto del voto en blockchain al voto criptográfico.
¿Cómo funciona?¶
El conocimiento cero suele venderse como «tecnología de privacidad». Y sí, la privacidad importa. Pero la propiedad realmente disruptiva es la computación verificada: puedes demostrar que has seguido unas reglas sin pedirle a nadie que confíe en tu ejecución. DAVINCI se construye alrededor de esa idea: las pruebas no son un extra deseable, son las guardianas de la puerta.
En la práctica: si no puedes generar la prueba, no puedes actualizar el escrutinio.
DAVINCI es un zkRollup centrado en votación sobre Ethereum, donde una red descentralizada de secuenciadores agrupa los votos en lotes y actualiza el estado de la elección, y Ethereum acepta esas actualizaciones solo si una prueba zkSNARK demuestra que se han hecho correctamente.
Sin prueba → sin actualización del estado → sin resultado falso.
Ethereum es la «capa de coordinación»
Un proceso de votación empieza como una configuración en cadena: reglas, plazos y el compromiso del registro de votantes (el censo). Ethereum es también donde vive la última raíz de estado válida de la elección, la fuente de verdad.
Los secuenciadores hacen el trabajo, pero no «deciden»
Los secuenciadores son operadores que reciben los votos, los verifican, los agrupan en lotes, calculan el nuevo estado y envían una prueba a Ethereum. No usan un mecanismo de consenso para acordar el escrutinio: generan pruebas criptográficas de los lotes de votos y actualizan el escrutinio cifrado en cadena.
Votar no tiene coste de gas para los usuarios
En lugar de que cada votante pague una comisión de transacción, los costes se amortizan: los votos se empaquetan y se liquidan por lotes. Así es como se logra el voto sin gas manteniendo la seguridad de Ethereum.
La privacidad viene del cifrado y el descifrado umbral
Las papeletas se cifran con cifrado homomórfico umbral (ElGamal): los votos pueden agregarse sin dejar de estar cifrados y ninguna parte puede descifrarlos por sí sola. Solo cuando la votación se cierra y se revelan suficientes fragmentos independientes de la clave puede descifrarse el escrutinio final.
La ausencia de comprobante (receipt-freeness) forma parte de la mecánica
DAVINCI está diseñado para hacer la coerción y la compra de votos más difíciles o directamente imposibles:
- los secuenciadores vuelven a cifrar las papeletas (así no puedes «demostrar» tu voto enseñando el factor aleatorio de ocultación).
- y los votantes pueden sobrescribir su voto de forma silenciosa (cuenta tu último voto).
Disponibilidad de datos
DAVINCI publica los datos necesarios para las transiciones de estado mediante blobs de Ethereum (EIP-4844) y los vincula al paso de verificación en cadena. Así es como otros secuenciadores pueden verificar de forma independiente y continuar desde el mismo estado compartido.
¿Qué lo convierte en «voto criptográfico»?¶
No es solo auditable, es exigible
El «voto en blockchain» tradicional te da transparencia. DAVINCI va un paso más allá: convierte el escrutinio correcto en un requisito criptográfico.
Sin supuestos de mayoría honesta para el recuento de votos
No necesitas asumir que «la mayoría de los nodos son honestos» para confiar en el resultado. El resultado solo se acepta si la prueba se verifica en Ethereum.
La participación puede distribuirse, por diseño
Cualquier secuenciador puede tomar el último estado verificado, construir el siguiente y continuar la cadena. Eso hace que el sistema sea más difícil de censurar y más fácil de mantener vivo aunque desaparezcan algunos operadores.
La conclusión¶
La privacidad y la seguridad no pueden ser «funcionalidades» en la gobernanza Web3; son el punto de partida. Sin privacidad, el voto deja de ser democrático: si un participante puede demostrar cómo ha votado, se le puede coaccionar o sobornar, y la gobernanza se convierte en un mercado de presiones.
DAVINCI es nuestro intento de arreglarlo haciendo que la corrección sea innegociable: sin escrutinio optimista, sin «confía en el operador», sin supuestos de mayoría honesta para el recuento; solo criptografía y Ethereum haciendo cumplir las reglas.
Está diseñado para eliminar los peajes habituales a la participación: voto sin gas para los usuarios, seguridad de nivel Ethereum para la liquidación y un rol de secuenciador pensado para hardware convencional (máquinas basadas en CPU, no clústeres de GPU), abierto de verdad.
Y lo más importante: DAVINCI no es «el producto de Vocdoni». Somos los catalizadores, pero esto solo se convertirá en un estándar universal de votación si las comunidades que lo necesitan ayudan a definirlo, defenderlo y exigirlo. Si crees que la gobernanza debe ser privada por defecto, verificable por cualquiera e imposible de falsificar, añade tu nombre al Manifiesto.