El reto
El Consejo de Coordinación une a organizaciones democráticas que no pueden operar con seguridad dentro de Bielorrusia. Los miembros están dispersos y algunos corren un riesgo personal real, así que la elección debía resistir interferencias y proteger a los votantes de forma absoluta, manteniendo la credibilidad ante la comunidad internacional.
Requisitos
La votación necesitaba neutralidad estructural (que ningún actor pudiera controlar los resultados ni desenmascarar a los votantes), secreto criptográfico real, resistencia a la interferencia gubernamental y supervisión de observadores internacionales.
Cómo ayudó Vocdoni
La arquitectura de Vocdoni hizo que ningún actor, incluida la propia Vocdoni, tuviera las claves de los resultados ni de las papeletas individuales. El secreto criptográfico protegió a los votantes como un hecho, no como una política, y el proceso fue supervisado por observadores internacionales.
Resultados
6.723 miembros en el exilio emitieron su voto bajo la supervisión de siete observadores internacionales, en un proceso resistente a la interferencia gubernamental por diseño. Para este movimiento, esa neutralidad estructural fue la diferencia entre una votación que podía celebrarse y una que no.

