El reto
Bellpuig quería que los vecinos opinaran sobre un proyecto local relevante. Para que una consulta pública tenga peso, debía ser fácil para cada vecino participar, lo bastante transparente para que el resultado fuera creíble, e inclusiva con quienes están menos cómodos en internet.
Requisitos
La consulta necesitaba un formato híbrido que combinara voto en línea y presencial, una comunicación clara a los vecinos y un resultado verificable. El alcalde se comprometió a respetar el resultado aunque la consulta no fuera vinculante, lo que elevó el listón de la confianza.
Cómo ayudó Vocdoni
Los vecinos recibieron una notificación por correo con un código QR e instrucciones, y pudieron votar en línea durante una ventana de dos semanas o recibir apoyo presencial en el ayuntamiento. El proceso fue verificable de extremo a extremo, así que los vecinos pudieron confiar en el recuento.
Resultados
La consulta híbrida dio a los vecinos una forma cómoda y fiable de opinar, y el ayuntamiento se comprometió a respetar el resultado. El proceso fue destacado por la OCDE como un estándar de participación cívica moderna.

